Cuando el cuerpo habla, la adulta escucha, y el equilibrio ocurre

Cuando me fui de Chile, fue  con la idea de radicarme definitivamente en la isla de Roatán, que era donde quería cumplir dos objetivos: el primero fue convertirme en Divemaster y el segundo fue disfrutar la vida y no preocuparme por los problemas del mundo. Fui con la idea de abocarme al agua que me ayuda a escucharme. Me había dedicado los últimos ocho años de mi vida, con un impulso muy grande y un costo emocional aún mayor, a trabajar por un mundo mejor y a estudiar todo lo posible para entender las incoherencias que existen en el mundo y que nunca pude aceptar, a pesar de haberle dedicado bastante tiempo al trabajo personal.

En ese proceso, varios personajes fueron apareciendo en mi vida y me mostraron que había más  que mi carrera, que el trabajo, y que “salvar el mundo”.  Había un “sanar a la Denise”  poco flexible, bastante trabajólica, estructurada, disciplinada y organizada, que, aunque no lo demostraba, la había  gobernado desde siempre. Con todas estas señales del universo, mi  intención se convirtió en dejar salir y fluir a la niña que siempre estuvo tan contenida por un medio y un núcleo familiar que con mucho amor, me han protegido. Todo eso ocurrió en Chile, pero de igual manera decidí partir lejos, muy lejos, como siempre lo suelo hacer…primer patrón que quiero cambiar en mi vida, arraigándome a mi país, a las personas y a no tener miedo de perderlas….porque nada ni nadie es para siempre. Lo único que es para siempre es el momento presente. Hasta los recuerdos se pierden al final de la vida.

Viví en un paraíso…un lugar maravilloso al que sé que muy pocas personas tienen acceso hasta para vacaciones. West Bay Beach, una playa de Roatán, fue categorizado por Tripadvisor como una de las cinco playas más lindas del caribe. Me dediqué a bucear, trabajar (también bastante, ese patrón no lo pude romper estando allá)  y a carretear. Fue un gran regalo del universo y lo disfruté al máximo. Me re encontré con una amiga antigua de cuando estaba en el equipo de natación del club palestino que fue y sigue siendo una de mis mejores amigas. Ella era allá como mi familia.

Cada día en esa isla parecía un sueño. Vivía literalmente en la playa, al lado del mar. Los viajes a bucear a Cayos Cochinos, una isla en la que el mar se veía cristalino, el carrete y los viajes de buceo por el día a cayos aún más maravillosas me engatusaron. Si, había que trabajar bastnate en el hotel, pero también jugar bastante cuando uno salía del trabajo….intensidad…como siempre. Me llevé a la Denise de acá, para allá.

Conocí personas increíbles que me enseñaron tanto…sobre todo a que vivir el presente, a caminar sin zapatos en todas partes porque de esa manera se puede sentir la tierra.  Para las personas allá, vivir la vida de manera relajada y tranquila, era algo natural.  Muchos locales no sabían leer ni escribir, pero sabían escucharte, quererte y disfrutar cada minuto como si fuera el último. De la misma manera, recibí tanto amor por parte de tanta gente que me invitaba a comer, a tocar una canción con la harmónica, a amar la naturaleza y a caminar bajo la lluvia. Todo se veía como un mundo perfecto, tan perfecto que ¿cómo me iba a ir?

Llegó el día en que me volví de vacaciones a Chile….últimas vacaciones en un año estimaba yo. De paso pasé por Bogotá, donde vive mi prima Carolina con la que tengo muchísimo en común: ambas seguimos trayectorias profesionales similares y tenemos mucho que conversar. La vi ahí, con su hija y su esposo. Ella había encontrado el equilibrio. Recorriendo la ciudad y recordando lo que era vivir cerca del centro de una ciudad, mientras conversábamos de política, hizo que mi cuerpo reaccionara positivamente y lo anhelara. ¿Cómo podía ser esto? Si yo venía de un paraíso…un paraíso que amaba.

No quise admitir todas las sensaciones que mi hizo pasar caminar por la ciudad de Bogotá teniendo una conversación tan interesante como la que tuve con Carolina.  Para rechazarlo, lo primero que hice cuando volví a Chile durante las primeras dos semanas, fue dormir.  No quise hacer nada más para matar el tiempo que en mi opinión pasaría tan lentamente para volver a ese paraíso.  Comía, dormía  y esperaba que naciera Josefa, mi primera sobrina. Siendo deportista, ni siquiera me quise hacer cargo de mi lesión en mi tendón de Aquiles porque si lo hacía, implicaría ver la verdad de las cosas: que no podría bucear tanto como hubiese querido y como lo requería mi práctica una vez de vuelta en Roatán. Pasó el tiempo y algo en mi pedía equilibrio. Algo en mi añoraba la lectura, la discusión, debate, el trabajo con las personas y las causas, el cine, el teatro, el arte callejero, en definitiva. Empecé a ir a las charlas, a clases, a meditaciones y a juntarme con muchos queridos amigos y amigas, emprendedores sociales, empresarios y activistas con los que nuevamente volví a compartir conversaciones que mueven muchísimo en mí cuerpo.

Y fue cuando ocurrió. El domingo pasado me junté a almorzar con una gran amiga, ex colega, empresaria y una agente de cambio que quiere que las cosas pasen. Me invitó a participar de un proyecto que ella ya tiene bastante avanzado sobre tecnología, innovación y emprendimiento para mujeres que tengan emprendimientos focalizados en solucionar un problema social a través de la innovación y de la tecnología.  Me haré cargo de internacionalizarlo para que se pueda replicar en otros países.  Estoy feliz y no hay nada más que decir. Mi cuerpo respondió inmediatamente a esta propuesta. En otro momento, si no hubiera escuchado mi cuerpo, hubiese sido una propuesta que  hubiese rechazado porque la Denise estructurada se fue a la isla por mínimo un año. Y eso  era lo que tenía que ocurrir. No tenía que volverme antes. Eso no era posibilidad. Me pregunto cuántas veces tomé ese tipo de decisiones en mi vida…en base a una estructura y a un deber ser.

Esta vez parto una etapa en mi vida en que anhelo el equilibrio. No me obsesionaré por las causas ni por el trabajo. Pondré los límites que todos y todas necesitamos para llevar una vida feliz y tranquila y así no colapsar, llegando a extremos. Dejaré tiempo para m misma, para disfrutar de mi familia, del amor y amistarme nuevamente con la energía masculina, a disfrutar del cine, del teatro, del agua, de la naturaleza y de las montañas que varias veces en el pasado también me han refugiado. A Roatán si voy a volver, pero de vacaciones. Voy a arraigarme, eso sí. Voy a finalmente ser adulta y alcanzar la independencia…esa que uno disfruta cuando cuando tiene problemas y los conversa con uno misma para encontrar la respuesta en su propio cuerpo y dentro de sus propios límites.

Mientras escribo esto me siento en equilibrio. Siento, después de un taller de constelaciones al que fui ayer, que por fin entiendo lo que significa entrar en equilibrio y lo importante que son los límites que uno debe imponer con las personas y las causas, que, aunque a uno le encante mucho, son completamente necesarios para estar en paz en cada momento con la esencia de uno mismo.

Con la máxima Denisse. Te quiero mucho linda. Eres el espíritu más libre que conozco en el mundo. Gracias por enseñarme tanto. Te adoro.
Fun times in Cayos Cochinos. El carrete!
Fun times in Cayos Cochinos. El carrete!
My home and family in Roatan
My home and family in Roatan
Source: https://www.facebook.com/LaMujerLunar/photos/a.632285096799184.1073741826.631714820189545/1143064969054525/?type=3&fref=nf&pnref=story
Gracias agua. Ahora necesito un equilibrio entre agua y tierra.
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